Entrevista a Paco Blasco

 

Nombre: Francisco Blasco Cortés (33 años).

Trayectoria: Desde los 17 años ejerce como técnico en las categorías inferiores del Club. Entrenador de infantiles (6 temporadas; subcampeón autonómico y Fase Sector), cadetes (3 temporadas), juveniles (2 temporadas; una Copa Federación) y del segundo equipo (3 temporadas). Entrenador de la Selección Autonómica en los Campeonatos de España de Granada 2005 (juveniles) y de Cangas 2005 (infantiles). En la actualidad, cumple su 2ª temporada como segundo entrenador del primer equipo del BM Altea.

El equipo cadete del BM Altea, subcampeón de la Minicopa tras haber ganado con autoridad a sus rivales del grupo. El F.C. Barcelona fue el único que pudo doblegar a los chavales en la final, así que supongo que es difícil pedir más, ¿verdad?

El equipo cadete cumplió con unas expectativas que a priori no eran tantas, ya que pensábamos que el Valladolid era el rival fuerte del grupo. Era una espada de doble filo porque tanto público podía crear mucha presión a los chavales, pero en realidad ese apoyo les dio alas. En el primer partido jugaron más presionados, pero poco a poco se fueron soltando y acabaron jugando muy desenvueltos.

¿Esperabais llegar a la final con tanta facilidad?

Nosotros teníamos muchas esperanzas en llegar a la final, pero no con esa facilidad. Pensábamos que el segundo partido era clave porque considerábamos al Valladolid como el hueso del grupo. Fue el encuentro donde más se esforzaron los chavales y en el que ganamos de forma más abultada. El pabellón, que estaba increíblemente lleno, nos ayudó mucho. Luego había que superar al Portland, lo que tampoco era fácil, y de hecho nos costó marcharnos en el marcador. En ese tercer partido también tuvimos que reservar jugadores para afrontar una final muy dura.

A ese éxito deportivo, también hemos de sumar la gran organización y la tremenda afluencia de público en las gradas. No en vano, la Minicopa fue tratada con todos los honores.

Sí. Tanto los padres de nuestros jugadores como los de los rivales se quedaron maravillados cuando vieron cómo se les otorgaba a los niños el protagonismo propio de los jugadores de ASOBAL. Ese orgullo de ser protagonistas, unido a la cantidad de público que llenó el pabellón, fue increíble para todos. Acostumbrados a jugar ante 20 o 30 personas, fue una sorpresa que las gradas presentaran ese lleno, con partidos ante más de 1.500 personas y una final con más de 2.000 espectadores.

Y se diría que la labor de Miguel Lledó al frente del equipo cadete está siendo impecable, ¿no?

Sí. Miguel Lledó es un entrenador que va creciendo día a día. Empezó conmigo en ese equipo y se ha ido soltando poco a poco. Es la segunda temporada que dirige al equipo y está exigiendo a sus jugadores y siguiendo la línea de trabajo que venimos planteando. Miguel está realizando un muy buen trabajo y los chavales y el entrenador se compenetran perfectamente.

¿Podemos tener esperanzas de que algunos cadetes puedan llegar al primer equipo en un futuro?

Yo creo que una vez que el jugador termina la etapa de formación, que se produce en el segundo año de juvenil, llega la etapa de la consagración. En balonmano, el jugador está hecho a los 22 años, que es cuando ya empieza a tener oportunidades arriba dado que el escalón entre la base y la ASOBAL es muy grande. A diferencia de otros clubes, donde los niños juegan de memoria por una disciplina táctica pero no rinden igual en otras circunstancias, nosotros intentamos formarles como jugadores y como personas y buscamos su mejora individual.

¿Los entrenadores, principalmente en las categorías inferiores, también ejercéis como educadores?

Como maestro creo que la docencia es muy importante. El jugador tiene que ser, ante todo, persona y es necesario formarle y educarle. De no ser así, está demostrado que hay jugadores que se creen estrellas pero que no llegan a nada teniendo todas las posibilidades. Nuestra clave es que nadie garantiza el éxito al final. Igual ahora tenemos todas las esperanzas puestas y luego no sale nada, pero llevamos un muy buen camino. A los jugadores se les exige cada vez más porque lo que buscamos es que no tengan límites. Se marcan unas directrices para que se conviertan en jugadores de futuro.

Hablando de la Liga ASOBAL, este sábado el partido frente a un Bidasoa colista y venido a menos se antoja fundamental. ¿Dos puntos de oro?

Sí, y digamos que ahora tenemos que estar muy centrados. Si queremos despegarnos de la parte baja de la tabla, tenemos que ganar “por lo civil o por lo criminal”. El equipo va a estar mentalizado y todos vamos a ir juntos para sumar los dos puntos.

¿Qué ha de hacer el BM Altea para lograr una victoria tan importante?

El Altea tiene que ser él mismo, es decir, jugar nuestro balonmano sin tener esos pequeños altibajos que provocan que se vaya al garete en el último cuarto de partido el buen trabajo que se ha venido realizando en los tres cuartos anteriores. Si el Altea juega con su esquema colectivo ofensivo y su sistema defensivo que tenemos bien preparados, no hay duda de que lo sacaremos adelante.

Al BM Altea le restan cinco partidos en casa ante rivales más o menos asequibles. ¿Asegurar los puntos como local y sumar algo como visitante puede conducir a alcanzar esos puestos deseados de la tabla?

Hay que ir pasito a pasito. Lo primero es salir de estos puestos ganando este partido. Después visitaremos al Valladolid, que podría estar más centrado en la competición europea, en un desplazamiento que es difícil pero no imposible. Luego recibiremos en casa al Teka Cantabria en lo que será un partido muy importante para nosotros porque es uno de esos rivales de “nuestra Liga” de los que tenemos que despegarnos. Vamos a sumar puntos para asegurar la permanencia, y a partir de ahí seguro que nos dará moral para continuar hacia arriba sin renunciar a nada.

¿Tal vez uno de los mayores problemas que habéis sufrido han sido las lesiones de jugadores esenciales?

La clave de esta temporada es que casi nunca hemos tenido a los 15 jugadores al completo. Para una plantilla tan corta como la nuestra, es fundamental. Henrik Hansen, que ya aportó algo el pasado sábado en León, aún tiene una descompensación debido a la lesión de pubis, lo que le ha impedido trabajar el tren inferior. Esperemos que se vaya recuperando mejor para que nos pueda ayudar en el partido. Vamos a ver si con el equipo al completo conseguimos ser lo que teníamos que haber sido. La falta de continuidad de los jugadores nos ha limitado.

En ocasiones, se dice que el deporte es un estado de ánimo. ¿Cómo está el equipo desde el punto de vista anímico para afrontar los próximos compromisos?

Si nos basamos en los puntos, en la primera vuelta sólo teníamos dos a estas alturas. Ahora, en esta segunda vuelta, tenemos uno por el empate en Almería. Los jugadores no tienen la misma percepción que pueda tener el aficionado desde fuera porque ellos están diariamente entrenando y concentrados en su trabajo. Tenemos muy claro que ahora empieza “nuestra Liga” y que tenemos que dar el do de pecho de verdad. Jugadores y técnicos somos totalmente conscientes de que ahora llegan las finales para el Altea, y yo creo que vamos a salir airosos de estos partidos.

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