Opinión: Tras la Copa, manda la Liga

OPINIÓN

Pasada la vorágine de la XXXII Copa del Rey, concentrada en cinco días muy intensos y repletos de actividades y emociones, es la hora del balance y la reflexión. A mi juicio, quizás la magnífica actuación de los cadetes del BM Altea (subcampeones de la I Minicopa), la consagración de cara al gran público del alteano Jaume Alvado (máximo goleador del torneo primerizo) y la extraordinaria respuesta de los aficionados, que abarrotaron tanto el pabellón Garganes como el flamante Palau dels Esports de la Costa Blanca – Villa de Altea, fueron los aspectos más satisfactorios de una competición cuyo poder de atracción, ya lo sabíamos, es indudable. El éxito de organización fue total y la enorme afluencia de espectadores, sobresalientes en su comportamiento, desbordó las previsiones, demostrando que la elección de Altea como sede supuso un acierto incuestionable. Por unos días, así pues, tuvimos el privilegio, difícilmente repetible, de disfrutar de un evento de primera categoría que nos situó en el centro neurálgico del balonmano de élite. Los grandes clubes de ASOBAL, con sus jugadores contrastados y sus promesas de futuro compitiendo de forma paralela, se convirtieron en los protagonistas de un espectáculo vibrante, de un acontecimiento memorable para nuestro deporte. Hemos respirado BALONMANO, con mayúsculas, y la experiencia ha resultado, como no podía ser de otra manera, muy enriquecedora.

Una vez que dejamos atrás la Copa, ganada con merecimiento por un excelente F.C. Barcelona en grandes y pequeños, regresa la dureza de una Liga ASOBAL que vuelve a tomar el mando de la actualidad. El primer equipo, que se vació ante el CAI Aragón en ese igualadísimo cruce de los cuartos de final que terminó en un desenlace dramático y no apto para cardíacos, debe centrarse ahora en vencer al Bidasoa Irún, un club histórico, sí, pero de capa caída y que ocupa la última plaza de la tabla.

Dadas las circunstancias, la victoria frente a los irundarras se antoja trascendental, y a buen seguro que los jugadores y técnicos alteanos se exprimirán al máximo, conscientes del valor de los puntos en juego. La clasificación, muy ajustada, denota que es necesario sumar para distanciarse de una zona baja bien poblada. El encuentro adquiere dimensiones de “final” y todos, del primero al último, hemos de apoyar a los nuestros. Los cinco partidos que afrontará el BM Altea como local ante rivales más o menos asequibles determinarán nuestras opciones. Una vez más, “jugamos en casa”, como reza el slogan “copero”.

Manel Lledó (Dpto. de Prensa BM. Altea)

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