Machada del segundo equipo, que hace historia logrando el ascenso a 1ª Nacional en Banyoles

 

LA CRÓNICA DEL ASCENSO

Por Manel Lledó 

Vaya machada. Como en una película de suspense escrita por un guionista perverso, el sueño del ascenso se hizo realidad tras haber vivido grandes momentos de tensión y emoción. Los que allí (en Banyoles) estuvimos siguiendo “in situ” este reto tardaremos mucho en olvidar el cúmulo de sensaciones, en ocasiones contrapuestas, que nos ofreció el tremendo fin de semana pasado.

El segundo equipo del Balonmano Altea puso el mejor colofón posible a su excelente temporada logrando el ascenso a 1ª División Nacional. En esta fase definitiva, que se disputó en la localidad catalana de Banyoles del viernes al domingo, se vivió prácticamente de todo. Intensidad, incertidumbre, lucha, sufrimiento, polémica, épica… y, al final, una inmensa explosión de alegría y euforia al haber conseguido un logro histórico a pesar de jugar con no pocos factores en contra. Paso a paso, con ambición pero sin marcarse objetivos que atenazasen al equipo, el filial ha llegado al clímax competitivo, imponiéndose a los primeros clasificados de Cataluña, Canarias y Baleares.

Los alteanos se emplearon a fondo, como auténticos titanes, fueron los mejores de esta miniliguilla de tres días, demostraron la envergadura de un colectivo lleno de coraje y se proclamaron campeones del grupo al sumar 5 puntos (a razón de dos victorias y un empate in extremis).

En la jornada inaugural del viernes, los nuestros consiguieron batir a un rival, el San José Obrero de Canarias, experimentado por su veteranía y sólido por su madurez. Como central, los canarios presentaban a David De la Hoz, un hombre de larguísima trayectoria (incluso en ASOBAL) que abanderaba las opciones de un adversario difícil. En un duelo muy igualado, los alteanos se impusieron en los últimos minutos gracias a la aportación de los jugadores menos habituales, demostrando que en este bloque todos los componentes tienen su peso específico. El resultado final fue de 33 – 28 y ya estaba puesta la primera piedra. 

En la segunda jornada, la del sábado, se sirvió el plato fuerte ya que los de la Villa Blanca tenían que medirse al anfitrión, el Handbol Banyoles. Los aficionados catalanes llenaban el Pabellón de la Draga hasta los topes. No cabía ni una aguja. La presión ambiental era de excepción. Los locales presentaron una defensa muy abierta que presionaba de manera extenuante, recuperaban balones y lanzaban el contraataque a toda velocidad. El encuentro se desarrolló con ventajas del Banyoles que alcanzaron los 8 goles, lo que hacía surgir la preocupación. Pero los alteanos, acostumbrados a no darse por vencidos jamás ni a arrugarse en ambientes hostiles, reaccionaron a lo grande y poco a poco fueron recuperándose para ir limando las diferencias. Fue al final, a falta de unos segundos y con gol de Cornelio, cuando se logró un merecido empate “in extremis” (25 – 25) que abría las puertas de la esperanza. El desgaste físico era brutal tras la “batalla” que se libró… y los nuestros finalizaron con el convencimiento de que habían dado un paso importantísimo.

A la última jornada, en la matinal del domingo y sin casi tiempo para el descanso del guerrero, llegó el BM. Altea empatado a puntos con los anfitriones del Handbol Banyoles. Era el tercer partido en tres días y todo se podía decidir por el “gol-average” general en caso de empate a puntos. Los de Pepe Jorro vencieron de manera abultada al Son Rapinya de Baleares (45 – 32) en un encuentro caracterizado por los roces, la ansiedad y la urgencia de ganar por la mayor goleada posible. Aunque no se jugaba nada, el rival no lo puso fácil en absoluto y al descanso tan sólo ganábamos de 3 goles (19 – 16). Era una carrera contra el reloj y los nervios estaban a flor de piel. Saltaron las chispas entre los jugadores y bajo el arbitraje de una pareja de colegiados a los que la situación se les escapó de las manos. Las pulsaciones se dispararon. A duras penas terminó el duelo y aún había que esperar al cruce que cerraba la fase y que decidía al campeón.

En el último partido, que tuvo lugar a continuación, inesperadamente el Banyoles, presa de su imperiosa necesidad de vencer por un mínimo de 8 goles, perdió por 30 – 33 ante los canarios del San José Obrero, que realizaron un auténtico partidazo, estando alentados por los jugadores, aficionados y directivos alteanos que sufrieron lo indecible en las gradas. El público catalán, que desbordaba el aforo del pabellón y animaba sin cesar, veía cómo los suyos no podían lograr el objetivo por el que habían organizado esta fase. Nosotros apoyábamos a un conjunto isleño que resistió el empuje local en un ejemplo de profesionalidad y pundonor. El inteligente juego de De la Hoz y las paradas de su portero nos volvían locos. Finalizado el choque, los alteanos (jugadores, técnicos, aficionados, directivos) saltaron a la pista y allí, con su ilusionado presidente, Salvador Lledó Llinares, celebraron un ascenso que se une a los recientes éxitos de los cadetes. La cantera, sí, está mejor que nunca. Indudable.

Enhorabuena a todos. Son experiencias que se marcan a fuego, de las que conviene tener un recuerdo. De ahí que hayamos preparado este número especial del boletín, un pequeño homenaje a los campeones.

RESULTADOS:

Viernes: BM Altea 33 – San José Obrero de Canarias 28

Sábado: BM Altea 25 – Handbol Banyoles de Catalunya 25

Domingo: BM Altea 45 – Son Rapinya de Baleares 32

CLASIFICACIÓN FINAL:

BM. Altea – 5 puntos

San José Obrero – 4 puntos

Handbol Banyoles – 3 puntos

Son Rapinya – 0 puntos

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